Primero vimos aparecer a su apoderado Salvador Boix con un nutrido grupo de seguidores del diestro. Fue a las 22:55 que recién vimos a JOSE TOMAS por la puerta de llegadas internacionales, quedándose dentro de la reja que divide la zona pública con la de los taxis.
Temiendo no conseguir ninguna declaración desde la reja espetamos: ¡Maestro, por fin en Lima! volvió la mirada y sonrió, saludando. Fue entonces cuando en instantes que conversábamos con el apoderado, decidió el empresario de Lima Freddy Villafuerte, hacer salir al torero hasta las furgonetas apostadas a más de 100 metros, permitiéndonos entonces acercanos al maestro de Galapagar y robar algunas palabras.
¡Ves que no muerde! me dijo Salvador Boix. Con nosotros un grupo de aficionados se habían trasladado para recibir al torero. Los Erales, con su peña, el novillero Juan Alfredo Liñán, el arquitecto Guillermo Cannon organizador de las Jornadas Taurinas de Norteamérica (quien llegó especialmente para ver a su torero) y la Presidenta de la Asociación de Peñas Taurinas de Lima y fundadora de la Peña Femenina Angel Teruel, señora Ena Moyano, entre otros aficionados. |